El problema es convertirte en un “emprendedor”, vos no sos un emprendedor, vos emprendes. O sea, lo que tenes que hacer es empezar un camino el cual te va a ser aprender, no importa la forma. Pero si vos te encasillas con que sos un “emprendedor”, lo que comúnmente pasa es que terminas siendo un “Emperdedor”.
Porque no somos lo que hacemos, somos mucho más. Emprender es elegir un camino por el cual queremos lograr una meta, sea la que fuera, pero siempre teniendo en cuenta que ese será nuestro camino interior.
Bienvenidos entonces a este camino, el camino hacia uno mismo, a ser un Dueño Libre. Para eso primero tenés que enfocarte y no sacar la vista de ese resultado que querés lograr y comprometerse con este. La base de la creatividad es la pasión. Y vos sos tu propia inspiración para transformarte, crear tu negocio, ser creativo y exitoso. O sea, hace lo que te gusta, lo que te apasiona, más allá de la plata. Y olvidate un poco de todo lo conocido hasta este momento. De lo que te dijeron que era posible y cómo hacerlo. De lo que es imposible por que te falta plata, conocimiento, experiencia, o herramientas. 8 de cada 10 emprendimientos no prosperan. Porque solo prosperan las que sueñan con una empresa con propósito.
Cuando lo posible no es suficiente, hay que hacerse preguntas improbables para poder tener éxito. Para ser el mejor, no solo tenemos que hacerlo bien, sino ser diferentes.
Si bien usamos las redes sociales, instagram, tik tok, una web, en cierto punto tenés que inventar lo que nadie hizo todavía. Entonces no hay un manual para seguir y hay que ser muy creativos. A veces no hay que seguir las reglas y no tener respeto por lo establecido.
Tu emprendimiento no solo tendría que cambiar tu vida, sino que la de tu alrededor y la de tus clientes. En primer lugar dándoles altas dosis de autonomía a todas las personas que van a trabajar con vos, tanto para resolución de problemas como de toma de decisiones desde apenas comienzan a trabajar en su empresa. Es ahí en donde podemos encontrar el germen de un modo de ser distinto, el de un dueño libre.
Pero no podés salvar al mundo solo, necesitas que todos funcionen de esa manera. Como Dueños Libres.
No hace falta buscar al mejor de cada área que necesites cubrir, sino ver a tu alrededor y ayudarlos a mejorar, así el beneficio es doble. Hay que crear “con lo que hay, y con los que hay. Es “El principio del mundo cercano”. Se trata de forzar a innovar solo con recursos y personas existentes a tu alrededor en un principio. A veces tenés que dar un salto de fe con la gente, y la confianza viene después. Lo importante es que esas personas tengan una gran determinación y coraje para tomar más riesgos que la mayoría no toma y un optimismo de base por el que crean que todo puede ser posible.
Un trato entre personas tiene que ser sumamente descontracturado y horizontal. Cada uno que se ocupe de la parte que sabe y que le toca. Y lo mismo con los clientes, ya no va más el exceso de servicio, ahora el trato es de una manera más informal, muy directa y sin vueltas, pero cálida. Que aunque requiera maneras políticamente incorrectas, encontras en esto una herramienta para conseguir lo que realmente querés y a poder sentir verdadera empatía por el cliente.
Un cierto estado de caos invita a la resolución de manera espontánea y creativa a cualquier problema que surja. Esta falta de reglas, genera un sistema extremadamente flexible en el que se desarrollan habilidades para enfrentarse con lo que sea que se presente.
Suena a una habilidad necesaria para los tiempos que corren. Y una habilidad que maneja perfectamente un Dueño Libre.
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